En condiciones normales las hormonas tiroideas T3 y T4 inducen un estado de estrés oxidativo controlado en los tejidos corporales, haremos principal énfasis en aquellos tejidos como el hepático, adiposo y muscular. El estrés oxidativo se define como la sobreproducción de especies oxígeno reactivas (ROS) las cuales son productos normales de los procesos metabólicos del organismo y son necesarias como precursores metabólicos para la realización de otros procesos biológicos. Sin embargo, altas concentraciones de ROS debido a su sobreproducción (condiciones patológicas), son nocivas para la salud.
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Fuente: www.enzogenol.co.uk/oxidativestress.html

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Fuente: “Guardavidas.org”.

El hipertiroidismo, que es la enfermedad que nuestra paciente padece constituye una de estas condiciones patológicas en la cual el exceso de hormonas tiroideas T3 y T4 causan una desestabilización en el metabolismo de dichos tejidos. Esto se debe a que las hormonas tiroideas pueden mimetizar el comportamiento de la adrenalina, puesto que en su mecanismo de señalización logra asemejar algunas de la funciones de dicho péptido, promoviendo un aumento del metabolismo basal y provocando cambios en la fisiología normal del cuerpo.
En general en el hipertiroidismo se produce un efecto denominado termogénesis, el cual para estos fines podemos definirlo como la producción de calor endógeno para contrarrestar un cambio en la temperatura ambiental, o por una actividad física intensa como el ejercicio, y mantener la homeostasis corporal.
En el hipertiroidismo, T3 y T4 en abundacia son promotoras de este efecto, esto se debe al aumento de la cantidad de reacciones oxidativas que se producen en dicho estado patológico. Asimismo estas hormonas son encargadas de promover la codificación del gen para la termogenina el cual corresponde al UCP1 el cual es un desacoplante mitocondrial que disipa el gradiente iónico de del espacio intermembrana, disminuyendo la acción del complejo ATP sintasa y produciendo un aumento energético, que se traduce en forma de calor. La energía que se libera de estas reacciones, además de la correspondiente a la producida del metabolismo basal (la mínima necesaria para cumplir con las funciones biológicas sin tomar en cuenta que dicho estado se encuentrea aumentado por las razones anteriormente explicados), producen un aumento en la temperatura corporal del paciente que puede expresarse como fiebre o calor en el cuerpo. Estos signos y síntomas concuerdan con los presentados en el caso clínico anteriormente: temperatura = 38,3°C (estado febril) y un síntoma expresado como “calor en la piel”.